La tensión entre la pareja es palpable desde el ascensor hasta el sofá. Ella llega seria, él juega con la niña, pero la atmósfera cambia radicalmente en el baño. La escena de la ducha con pétalos de rosa empieza romántica en Venganza y pasión: el padre invencible, pero termina empapando al esposo completamente vestido. ¡Qué giro tan inesperado y húmedo! La química entre los actores es intensa, mezclando drama familiar con momentos de comedia física. El contraste entre la elegancia inicial y el desastre final es brillante.