Desde el auto, su voz tiembla, luego sonríe… ¿es alivio o manipulación? Ese vestido negro con dorado no es solo moda: es armadura. Al leer la noticia en su móvil, sus ojos brillan con una determinación fría. ¿Tu venganza? Yo me encargo… y ya comenzó. 💫
La paciente despierta justo cuando la mujer toca su mano. ¿Coincidencia? No. Cada gesto, cada mirada entre ellos es un mensaje cifrado. El hombre en traje observa, inmóvil… pero su pulso acelera. ¿Tu venganza? Yo me encargo —y esta vez, nadie escapa. 🏥
En su solapa, esa rosa roja y azul no es adorno: es un símbolo de traición. Cuando él se levanta tras la llamada, el broche brilla bajo la luz violeta. ¿Casualidad? Jamás. Todo en esta historia está tejiéndose como un plan perfecto. ¿Tu venganza? Yo me encargo… y ya tiene fecha. 🌹
Del auto al salón, del llanto al control. Su paso es firme, su mirada, impenetrable. Deja el teléfono sobre la mesa… y abre la maleta. Dentro, no hay armas: hay documentos. ¿Tu venganza? Yo me encargo —y esta vez, será legal, elegante y letal. ✨
Su expresión cambia como un reloj al recibir esa llamada. ¿Qué secretos esconde el video en la tableta? La tensión se acumula mientras el asistente observa en silencio. ¿Tu venganza? Yo me encargo… pero ¿quién está jugando con quién? 🕵️♂️