La madre revela que usó el dinero que dejó el padre de Mía para comprarle una casa, lo que desencadena una fuerte discusión con sus otros hijos, Diego y Ana, quienes acusan a la madre y a Mía de conspirar desde el principio. Diego amenaza con cambiar el nombre de la propiedad y venderla para pagar sus estudios, mostrando su desprecio hacia Mía.¿Podrá Mía mantener su nueva casa frente a las amenazas de Diego?