¡Qué festín tan épico! De la alegría desbordante con barriles de vino hasta la tensión mágica entre Juez Solar y Juez Umbral, cada escena en ¡Ríndanse ante su Dios Profano! es un viaje visual. La transformación de la dama de rojo en guerrera y el romance tenso entre el protagonista y la dama de plata me tienen enganchada. El final con el yin-yang cósmico… ¡simplemente brutal!