¡Qué intensidad! La destrucción del castillo y la aparición del monstruo tentacular ponen la piel de gallina. Ver a las chicas caer y luego levantarse con poderes únicos es puro fuego. El protagonista, herido pero decidido, desata una espada arcoíris que atraviesa al enemigo. Y ese final cósmico con la mano gigante y los símbolos dorados… ¡es otro nivel! En ¡Ríndanse ante su Dios Profano! no hay pausa, solo acción, magia y emociones a tope. Cada escena te deja boquiabierto.