Ella camina hacia la mansión como quien regresa a un pasado que aún no ha perdonado. En Perdóname, te amo, el rojo no es pasión: es advertencia. Sus ojos dicen más que mil diálogos. ¿Será el anciano con barba blanca quien le dé la clave? 🏰🕯️
En Perdóname, te amo, cada cáscara de mandarina es un suspiro no dicho. Él pela con torpeza, ella observa con ojos que saben demasiado. La tetera blanca no hiere, pero el aire entre ellos hierve. 🍊✨ ¿Quién romperá el hielo primero?