La tensión en esta escena es insoportable. Ver al protagonista, con la cara golpeada y el abrigo de piel, suplicando de rodillas mientras la mujer de blanco yace herida en el suelo, rompe el corazón. La llegada de la mujer de negro con sus guardaespaldas cambia totalmente la dinámica de poder. Es un momento crucial en Pagué su vida con otra donde la venganza se siente fría y calculada. La actuación transmite una desesperación real que te deja pegado a la pantalla sin poder apartar la mirada de tal drama.