No soy la fea, soy la superestrella
Por su madre, Valeria se hizo la fea. Tomó a Mateo como la luz en su vida gris, hasta que descubrió que Mateo la usaba como escudo para proteger a su verdadero amor. Al despertar, Valeria decidió dejar la máscara y abrirse paso en la actuación. Ganó el premio como mejor actriz. Arrepentido, Mateo quería recuperar a Valeria. Pero ella, firme en su camino, seguiría adelante sin mirar atrás.
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La interrupción que cambió todo
Un hombre en negro aparece como un fantasma del pasado. Ella corre, él la detiene. No es un encuentro casual: es una confrontación silenciosa. El vestido ondea, el corazón late fuerte. En *No soy la fea, soy la superestrella*, el destino no perdona los errores… ni las segundas oportunidades. 💔
El anillo que nadie vio venir
En medio del caos, su mano toca la suya. Un anillo brillante, casi oculto bajo la manga. ¿Compromiso? ¿Venganza? La cámara lo capta en 0,3 segundos. Ese detalle dice más que mil diálogos. ¡No soy la fea, soy la superestrella! Y esta vez, ella no será la víctima. 🔍💍
El premio que nadie esperaba
El presentador anuncia: «Mejor Actriz Principal — Su Wan». Pero ella no está en el escenario. Está corriendo tras él, con el vestido deshilachado y los ojos llenos de lágrimas. ¿Ganó? ¿O perdió algo más valioso? En esta historia, el trofeo pesa menos que una mirada. 🏆
Cuando el pasillo se convierte en escenario
Ella camina entre luces y sombras, el vestido flota como un sueño roto. Él la observa desde lejos, sin moverse. El pasillo no es solo un camino: es el límite entre lo que fue y lo que podría ser. *No soy la fea, soy la superestrella*… pero hoy, el papel principal es de la duda. 🎭
El vestido azul que rompió el protocolo
Cuando Su Wan entró con ese vestido de flores azules, todos callaron… menos él. Su mirada fría contrastaba con su sonrisa nerviosa. ¡No soy la fea, soy la superestrella! Pero en esa noche, la elegancia se convirtió en arma. 🌸✨