No provoques a la señorita del destino
Alma Ledesma usó un arte prohibido para salvar vidas y desató envidias. La hija de un viejo conocido de Bruno la acusó, mientras una falsa “señorita del destino” intentó quitarle su lugar en la familia. Aunque fue embrujado, Bruno siguió protegiéndola. Entre traiciones y lealtades, salió a la luz que la verdadera heredera del clan siempre fue Alma.
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El abuelo blanco y su mirada de mil secretos
Su traje blanco con bordados sutiles, sus gafas y esa sonrisa que nunca llega a los ojos… En *No provoques a la señorita del destino*, el anciano no solo guía, observa. Cada gesto es una pregunta sin respuesta. ¿Sabe lo que viene? O… ¿lo está provocando? 😏
El hombre del leopardo: caos con estilo
¡Qué entrada! Chaqueta de cuero, camisa estampada y cara de «esto no va bien». En *No provoques a la señorita del destino*, él es el chispazo cómico entre rituales serios. Cuando levanta las manos al ver la luz… ¡el público entero se ríe y teme! 🐆🔥
La joven con chaleco verde: duda y coraje
Sus cejas fruncidas, sus brazos cruzados, su sonrisa tímida al final… Ella no cree al principio, pero cuando la niña toca la esfera, ella también respira diferente. En *No provoques a la señorita del destino*, es la voz de la razón que empieza a ceder ante lo mágico. 💚
Cuando el brillo dorado no perdona
La esfera no es un adorno: es un testigo. Al iluminarse, revela quién se atreve y quién se esconde. En *No provoques a la señorita del destino*, ese destello no discrimina: jóvenes, ancianos, escépticos… todos bajan la mirada. ¿Será el comienzo… o el fin? ✨
La niña con el cristal que rompió el destino
En *No provoques a la señorita del destino*, la pequeña con vestido azul no es una decoración: su mano sobre la esfera desata un fulgor que paraliza a todos. ¡Hasta el maestro anciano se inclina! 🌟 ¿Quién diría que el poder estaba en sus trenzas?