No provoques a la señorita del destino
Alma Ledesma usó un arte prohibido para salvar vidas y desató envidias. La hija de un viejo conocido de Bruno la acusó, mientras una falsa “señorita del destino” intentó quitarle su lugar en la familia. Aunque fue embrujado, Bruno siguió protegiéndola. Entre traiciones y lealtades, salió a la luz que la verdadera heredera del clan siempre fue Alma.
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El chaleco negro y la mirada fría
El hombre del chaleco negro no se mueve, pero su expresión dice todo: está calculando, no reaccionando. En *No provoques a la señorita del destino*, el poder no está en quien cae, sino en quien decide si levantarlo. Frío, elegante, letal. ❄️
¿Quién sostiene a quién?
Dos hombres sujetan a la mujer en rosa, pero sus manos parecen temblar. Ella, con labios manchados y mirada clara, no pide ayuda: exige justicia. En *No provoques a la señorita del destino*, el dolor se viste de seda y se queda de pie… aunque esté en el suelo. 💔
Abuelo, bastón y una pregunta sin respuesta
El anciano con bastón observa sin intervenir. Su silencio es cómplice. En *No provoques a la señorita del destino*, las generaciones no se enfrentan: se ignoran hasta que el pasado explota en el presente. ¿Qué hizo él para merecer esto? 🕊️
El suelo azul y los secretos enterrados
Ese tapiz geométrico no es decoración: es una trampa visual. Todos están rodeando a la mujer caída, pero nadie toca el centro. En *No provoques a la señorita del destino*, el verdadero drama ocurre donde nadie quiere mirar… justo debajo de sus pies. 🔍
La niña con mariposas no es inocente
Esa pequeña en vestido rosa y diadema de mariposas observa todo con ojos que ya saben demasiado. En *No provoques a la señorita del destino*, su silencio es más peligroso que los gritos de la mujer en el suelo. ¿Quién controla realmente esta escena? 🦋