Clara Vargas, embarazada de dos meses, sufría náuseas constantes. Solo el durián le aliviaba el malestar. Una noche, su suegra preparó una cena pesada y Clara no pudo soportarlo. Al buscar durián, el refrigerador estaba vacío. Le pidió a su esposo que comprara, pero él la golpeó y la humilló. Clara se encerró en su habitación, llamó a sus padres y decidió abandonar ese hogar para siempre.