La tensión en el patio es insoportable, con esa mujer en abrigo blanco desatando el caos. Justo cuando parece que ganará, suena el teléfono y su cara cambia de arrogancia a puro terror. Verla perder el control mientras la otra mantiene la calma es satisfactorio. En La suegra rica dejó a todos en impacto, ese giro de poder es magistral. El hombre en la oficina al otro lado de la línea parece tener el destino en sus manos. ¡Qué final tan épico!