Tras años de sequía, el Maestro Imperial Sebastián Cruz descubrió una conspiración tras los desastres y se infiltró en Brumaria como un mendigo demente. Allí se alió con Adrián Vega y reveló que el gobernador y Eusebio Luna secuestraban niños para alimentar un dragón negro y robar la fortuna imperial. Sebastián rompió la formación y los salvó.