En un mundo devastado por energía oscura, Lyra había descubierto que su vida era un drama controlado por el poder y que estaba destinada a morir una y otra vez. Unida al Dios Creador Aurel por un pacto de dolor, había absorbido la energía de mil millones de muertes y despertado su poder. Tras romper la falsa utopía, había recuperado su destino.