Iris Soto viajó a una época de hambruna y decidió enriquecerse con lo que llevó. En la montaña conoció a Mateo Reyes, quien ocultaba su identidad, y lo obligó a quedarse como esposo y trabajar.
Con el tiempo, Iris cambió y demostró talento en cocina y cultivo. Mateo empezó a admirarla y se enamoró. Al final, ambos vivieron tranquilos en la montaña.