La tensión en el pasillo del hospital es insoportable. Ver cómo él intenta tomar su mano y ella se queda paralizada, con esa mirada de dolor contenido, me rompió el corazón. No hacen falta gritos para mostrar que algo se ha roto para siempre. La escena final en la habitación, con ambos sentados en silencio absoluto, resume perfectamente la tragedia de El reencuentro despierta el corazón. Esos finales abiertos que te dejan pensando toda la noche son los mejores.