Cole, prodigio callejero de 14 años, recibió diez años más cuando Dylan, su hermano, entregó su vida para negociar con la Muerte. Con telepatía y el apoyo de Chloe, entrenó para cumplir su sueño: ganar la Copa Mundial. En el noveno año de su vida prestada, llevó a su selección a la final, marcó el gol decisivo y murió en paz tras levantar el trofeo.