Devora y nace el dragón
Adrián Torres se reencarnó en el mundo de Bestia Pacto y cayó como una humillada Serpiente Menor de rango F. Al borde de la muerte, activó el Sistema Devorador Alfa y devoró al primer Lobo Sombrío, evolucionando sin freno. De simple bestia ascendió a dragón creador. Cuando la Oleada Bestial arrasó el mundo, devoró incluso dioses para imponerse sobre todo.
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Anillos verdes y miradas que queman
¿Qué dice un anillo verde en medio de uniformes azules? Que el poder no viene de los títulos, sino de la audacia. En Devora y nace el dragón, el protagonista juega con el control como si fuera una partida de ajedrez… y todos somos peones sin saberlo 😏
La oficina futurista donde todo se rompe
Paredes brillantes, pantallas holográficas… y un hombre que se levanta de su silla como si rompiera el código de la realidad. Devora y nace el dragón no es ciencia ficción: es psicología visual. Cada plano nos recuerda: el caos siempre lleva traje de gala 🎩💥
Cuando el subordinado señala al jefe
¡Ese dedo apuntando al pecho del oficial! En Devora y nace el dragón, el respeto no se pide, se arrebata. La escena es breve pero brutal: el equilibrio de poder cambia en 2 segundos. No hay diálogo, solo músculo y mirada. ¡Bravo por la dirección de actores! 👊
El verdadero villano es la calma
Mientras otros gritan, él sonríe. Mientras otros se agitan, él ajusta su anillo. En Devora y nace el dragón, la verdadera amenaza no lleva armadura: lleva reloj de lujo y una risa que hiela. ¿Quién controla a quién? La pregunta queda en el aire… y duele 💀✨
El dragón no nace, se devora
En Devora y nace el dragón, cada gesto del protagonista es un desafío al orden establecido. Su chaqueta negra con dragón dorado no es solo vestuario: es una declaración de guerra silenciosa. La tensión con el oficial mayor no es jerárquica, es simbólica 🐉🔥