Devora y nace el dragón
Adrián Torres se reencarnó en el mundo de Bestia Pacto y cayó como una humillada Serpiente Menor de rango F. Al borde de la muerte, activó el Sistema Devorador Alfa y devoró al primer Lobo Sombrío, evolucionando sin freno. De simple bestia ascendió a dragón creador. Cuando la Oleada Bestial arrasó el mundo, devoró incluso dioses para imponerse sobre todo.
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El joven con ojos azules no es el héroe… aún
Él observa, escucha, calla. Pero cuando levanta la mano, el aire cambia. En Devora y nace el dragón, el poder no se grita: se acumula. Su capa ondea como una bandera que aún no ha sido izada. ¿Será él quien despierte al dragón? 🌊
Desierto de cadáveres, no de esperanza
Tras la batalla caótica, el plano final de cuerpos rotos bajo el sol no es gore: es luto. Cada bestia derrotada lleva una historia no contada. Devora y nace el dragón nos recuerda: la victoria también tiene cicatrices que sangran en silencio. 💀
¿Y si el dragón es solo un reflejo?
La sala futurista, las pantallas gigantes, los uniformes impecables… todo sugiere control absoluto. Pero ese dragón dormido en la pradera verde —tan sereno— contrasta con la furia humana. ¿Quién es realmente el monstruo aquí? 🤯
¡Cállate, viejo! (pero con respeto)
La discusión entre los dos veteranos es pura poesía militar: gestos cortantes, miradas que atraviesan siglos. El de las gafas levanta las manos como si negociara con dioses… mientras el barbudo apunta al cielo como si ya hubiera visto el fin. ¡Qué teatro! 🎭
El dragón no duerme, solo espera
En Devora y nace el dragón, la tensión entre los generales no es política: es ancestral. Ese dragón dorado y negro en la pantalla no es decorado, es un presagio. ¿Quién lo controla? ¿O acaso él los controla a ellos? 🐉🔥