En la sala blanca de Caminos perdidos, la señora con el chal de visón sostiene su copa como si fuera una confesión pendiente. Nadie la toca, nadie la interrumpe… hasta que el hombre del abrigo marrón señala con furia. Ese vino rojo es el único color verdadero en un mundo de máscaras blancas. 🍷
En Caminos perdidos, el joven de negro junto a la puerta no habla, pero sus ojos lo dicen todo. Observa cada gesto, cada mirada cargada de tensión entre Li Wei y la mujer del abrigo de piel. ¿Es un simple vigilante… o alguien que ya conoce el final de esta historia? 🕵️♂️