En la Isla de Cenizas Negras, nadie esperaba nada de Lucas Ríos. Pero cuando su hermano, el temido tirano, cayó envenenado, Lucas tomó su teléfono, su máscara y su nombre. Fingió ser el invencible. Engañó a los más peligrosos. Y al final, se sentó en el trono que nadie creyó que merecía.