Leo ayudó a su tío y tía en quiebra: dinero, contactos, una ruta turística. El negocio creció, pero ellos lo traicionaron, le devolvieron el capital y lo echaron. Leo se retiró y cortó todo. Sin él, usaron productos malos y engañaron a clientes. Perdieron todo: clientes, proveedores y reputación. La codicia les devoró el negocio.