El único inmortal del mundo durmió trescientos años. Despertó en una ciudad moderna y encontró a su familia arruinada, maldita y humillada. Con un gesto, creó diamantes. Con un paso, aniquiló a un maestro marcial. Protegió a los suyos, aplastó a los enemigos y recuperó la gloria de su linaje. Nadie volvería a tocar a sus descendientes sin pagar el precio más alto.