Silvia Fuentes murió congelada tras ser abandonada por sus hijos. Renació en 1995, cambió sus viejas ideas y protegió a su hija Clara. Enfrentó a sus hijos malvados, aprovechó la reubicación urbana para comprar casa y abrir un restaurante. Su hija encontró un buen matrimonio y ella halló el amor junto al Gobernador Felipe.