Luis Salazar, un paciente con insomnio severo, se mudó a un residencial para descansar. Pero su vecino, el viejo Juan, era un matón que molestaba a todos: ruido al amanecer, timos y amenazas. Luis decidió enfrentarlo. Usó tácticas absurdas: repitió sus palabras, fingió una emergencia, se disfrazó de fantasma y hasta usó pescado enlatado. Golpe a golpe, venció al viejo. Y, para su sorpresa, su insomnio desapareció.