Para salvar a su padre enfermo y a la empresa al borde de la quiebra, Valeria se vio obligada a casarse con Sebastián, un magnate en estado vegetativo. El día de la boda, Adrián, el novio con quien había planeado huir, la traicionó con su hermanastra. En la noche de bodas, mientras Adrián intentaba usarla para quedarse con la fortuna, Sebastián abrió los ojos.