Clara Mendoza murió injustamente acusada de una explosión. En su lecho de muerte, descubrió que su hermana Valeria y el teniente Diego Navarro fueron los culpables. Renació el día del complot. Sin el amor de Alejandro Vargas, investigó el atentado, desenmascaró a los traidores y protegió a su hijo. Los villanos recibieron su castigo. Luego de limpiar su nombre, Clara se retiró con su hijo y encontró la paz.