Al volver a su pueblo, Daniel Rojas formó una cuadrilla de remodelación y consiguió proyectos para ayudar a sus vecinos a ganar más. Pero creyeron rumores y lo acusaron de robarles dinero para comprar casa y auto. Exigieron separarse y él aceptó. Como apenas había cobrado lo justo, terminó trabajando con el pueblo vecino.