El legendario jugador Alejandro Ríos murió en un accidente aéreo y su alma renació en Gabriel Ríos, un adolescente de 1.65 m. Con su talento, rompió el récord de la academia. Pero el capitán Félix Rojas, por envidia, lo humilló y lesionó a su hermano Mateo. En la final, perdía por 32 puntos. Gabriel se volvió furia, anotó en 45 segundos y encestó el mate ganador en el último segundo, demostrando que la altura no importa.