Luis Salazar fue encarcelado injustamente. Cuando salió de prisión, descubrió que el tiempo había retrocedido a 1991. Recordaba todo lo que iba a pasar. Su enemigo, Alejandro Castillo, era un joven rico que lo había arruinado. Luis comenzó desde abajo, vendiendo bocadillos picantes y construyendo un imperio. Con cada paso, humillaba a sus enemigos y desenmascaraba sus crímenes. Al final, los Castillo fueron destruidos y Luis se convirtió en el hombre más rico y encontró el amor en el camino.