José García regresó a su pueblo. Los aldeanos lo acusaron: su fábrica envenenó a la gente. Ocultó su identidad e investigó. Vio las aguas tóxicas, los enfermos y a Leo López destruyendo pruebas. Se alió con Bruno Pérez y tendió una trampa a los culpables. Limpió el pueblo y devolvió la justicia a su tierra. El bien contra el mal. La batalla final estaba por llegar.