Lía Ríos, una paciente con hiperactividad y fuerza descomunal, fue transportada a una novela de sufrimiento. Harto de todo, decidió que si ella no estaba bien, nadie estaría bien. Durmió con el Demonio de la Capital, golpeó a los villanos y enfrentó a toda su familia. Los malvados terminaron destruidos, y el Príncipe Regente, un hombre de hierro, cayó rendido ante ella y suplicó su atención.