La emperatriz viuda Elena renació para evitar la tragedia. En su vida anterior, Mario la traicionó. Renacida, desenmascaró conspiraciones y expuso a Camilo. Mario, culpable, se arrodilló para redimirse; el general Diego la amó en silencio. Las injusticias fueron juzgadas, los culpables castigados. Elena dejó el rencor, aceptó a Mario y gobernaron juntos.