Luis Salazar fue yerno agregado de los Fuentes durante tres años. Sufrió humillaciones, desprecios y fue expulsado por su esposa Valeria Fuentes en público. Nadie sabía que él era el Señor del Santuario Celestial, oculto durante tres años. El día del divorcio, nueve herederas de los consorcios más poderosos del mundo llegaron para arrodillarse ante él y le devolvieron su fortuna de billones. Todos los que lo humillaron vinieron a rogarle de rodillas. Pero ya era demasiado tarde.