En la década de frío mortal, el Guerrero Divino León defendió la frontera y construyó la Gran Muralla Antifrío. Mientras tanto, la malvada Doña Laura cambió a su hija verdadera, Celeste, encerrándola en un sótano helado. La hija falsa, Jazmín, usurpó su lugar. Nadie sabía que él había dejado para Celeste un refugio seguro, cálido y con recursos infinitos, que solo podía abrirse con su iris.