Mauro Cortés fue explotado por tres años por su tío Fidel. Humillado, alquiló tierras hundidas y, con su técnica, cultivó perlas púrpuras y halló al Rey Molusco Centenario. Exportó sus perlas, creó una zona turística y se hizo magnate. Su tío quebró y fue a la cárcel. Mauro triunfó.