Mateo Vega nació con el Hueso Supremo del Espíritu, pero los Castillo asesinaron a sus padres y se lo arrancaron para implantarlo en Diego Castillo. Un viejo ciego lo salvó y lo crió. Durante ocho años, Mateo forjó su cuerpo con el arte del filo. Cuando el Santuario Oculto del Sepulcro se abrió, Mateo se enfrentó a Diego. Juró vengar a su familia y recuperar lo que era suyo, demostrando que un filo puede vencer a cualquier hueso divino.