María Lozano fue golpeada por su cuñado. Su hijo Mateo pisoteó el jade de su difunto padre. Ella vendió la casa, se mudó a un centro de bienestar. Valeria Guzmán fingió ser rica. El nuevo dueño expuso la quiebra de los Guzmán. Los echaron de la mansión. María demandó a Mateo por pensión alimenticia y congeló sus cuentas.