Alba Navarro nació y fue abandonada por su padre, el emperador, quien extrajo su sangre para salvar al príncipe heredero. Su maestro la crió y alcanzó la cima marcial. Ingresó al palacio, halló a su madre Leonor y derrotó a Boremar. Cuando el Príncipe Heredero asesinó al emperador y se alió con el Señor Umbrío, Alba despertó el poder divino, tomó su espada y mató al dios. Así demostró que una mujer protege la nación y se convirtió en la nueva emperatriz de Gran Ardia.