Ni señora, ni tu salvadora termina con un 'continuará' que duele en el alma. Justo cuando crees que van a besarse o gritarse o huir juntos… ¡corte! Y te quedas ahí, con el corazón acelerado y mil preguntas en la cabeza. ¿Qué pasó con el otro hombre en el suelo? ¿Por qué ella sonríe al final? ¿Él realmente la ama o solo la quiere controlar? Esta serie sabe cómo dejar cabos sueltos sin frustrar, sino intrigando. Cada episodio es una montaña rusa emocional, y este capítulo no fue la excepción. Ya estoy contando los minutos para el siguiente.