Jorge instaló un purificador en su edificio en honor a su madre. Su vecina Lucía lo denunció falsamente. Harto, Jorge desmontó todo y devolvió el agua sucia. Todos enfermaron, y el nieto de Lucía acabó en el hospital. Al saber la verdad, los vecinos suplicaron ayuda. Jorge ofreció agua por membresía y vetó a la familia de Lucía para siempre.