¿En su primer día en Marbella, la hermanastra de Isabela, una bandida, le robó el compromiso? A golpes, Isabela entró al registro civil y recuperó a su prometido Eduardo. Él, el playboy más fiestero de Marbella, rechazó el matrimonio arreglado, pero cedió ante sus puños. Al final, el rey de la fiesta quedó bajo su mando.