Javier Morales prestó su barco y su dinero a su amigo de la infancia. Pagó todo: el combustible, las reparaciones, el alquiler. Un año después, su amigo lo negó todo. Lo acusaron de robo, lo humillaron y le quitaron el barco. Javier entendió que la bondad no servía de nada ante la codicia. Ahora, sin piedad, decidió cobrar cada deuda. En medio del mar, todos pagarían.