Javier Tajo, un repartidor común, fue atropellado por la empresaria Alicia Lago. En el accidente, activó un legado ancestral que le otorgó dominio en artes marciales y medicina. Se convirtió en su guardaespaldas. Enfrentó a la familia Sol y a la Hermandad, que querían acabar con ella. Con sus puños, derrotó a todos los que alguna vez lo menospreciaron.