Andrés Valcárcel, el mejor espadachín, perdió a su hija Alma por un duelo y juró no volver a desenvainar. Elena Roldán y Clara lo salvaron; él adoptó a Clara. Cuando Nicolás Cárdenas humilló a Elena y pisoteó el dibujo de Alma, Andrés estalló: sin sacar la espada, arrasó a sus hombres. Luego rompió su juramento y destruyó a otro rival de un golpe.