Para cumplir el deseo de su abuelo, Lara Ledesma se casó de prisa con Bruno Salas, un hombre que parecía común. Pero él ocultaba su identidad: discípulo de la legendaria médica Celia Vivas. Tras la boda, curó su enfermedad, expuso la impostura de Bruno Salas y, poco a poco, derritió el corazón de la fría presidenta que jamás tuvo escándalos.