Iván manejó para su tío Juan durante un año. Generó ganancias de 320,000, pero solo recibió 15,000. Harto, pidió un préstamo y compró su propia camioneta. Ofreció un servicio honesto y ganó la confianza del pueblo. Juan lo denunció y le puso trampas, pero todas fracasaron. Al final, Juan fue a prisión y Iván creó su propia empresa, convirtiéndose en el líder del transporte rural.