Luis Montero fue un genio domador, pero su familia lo arrojó al abismo cuando lo consideraron un inútil por tener al Dragón Sagrado dentro de su cuerpo. En el momento más oscuro, el Dragón despertó y lo ayudó a dominar al León Ígneo Dorado. Desde entonces, Luis rompió lazos con su familia, se vengó y recorrió las Tierras del Bosque y la Academia Sagrada. Destrozó clanes y enemigos, encontró el origen de las bestias divinas y, finalmente, despertó el Linaje del Señor Primordial de las Bestias.