Mateo Reyes y su esposa Iris Soto eran camioneros. Iris notó que él actuaba extraño con el remolque y pensó que ocultaba un secreto, incluso lo denunció por error.
Luego descubrió la verdad: la suegra Marta Ruiz estaba viva y viajaba escondida en el camión por enfermedad. Todo fue un malentendido y la familia volvió al pueblo.