El límite de la justicia
El poderoso empresario Lucas Mendoza envió a su prometida, Valeria, y a su asistente, Andrés, a recoger a su madre, Carmen Soto. Tras un malentendido, Valeria humilló a Carmen en una joyería, la acusó de robo y rompió su colgante. Lucas llegó justo a tiempo y presenció la crueldad de su prometida.
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La dama en negro: fría como el diamante
Su mirada no juzgaba, simplemente *registraba*. Vestida con cristales que brillaban como lágrimas congeladas, la mujer en negro era el eje moral del caos. En *El límite de la justicia*, el poder no está en gritar, sino en callar… y observar. 👁️🗨️
¿Quién es el verdadero villano?
El hombre en traje azul parecía culpable… hasta que sonrió. Esa sonrisa torcida reveló más que mil acusaciones. En *El límite de la justicia*, la línea entre víctima y verdugo se borra con un parpadeo. ¡Nadie es inocente aquí! 😏
Las dos sirvientas: testigos mudos
Ellas no hablaron, pero sus ojos lo dijeron todo: miedo, compasión, duda. Vestidas de negro con pañuelos azules, eran el coro griego moderno. En *El límite de la justicia*, a veces quien no actúa… es el que más sabe. 🕊️
El final no fue un desenlace, fue un giro
Cuando la joven en rojo cayó, creímos que era el clímax… pero entonces entró *ella*, con abrigo de piel y sonrisa falsa. ¡Ahí comenzó el verdadero juego! *El límite de la justicia* no se rompe con violencia, sino con una risa bien fingida. 😈
El reloj dorado que cambió todo
¡Qué tensión! El reloj de la joven en rojo no era solo un accesorio, era una bomba de tiempo. Cuando cayó, el silencio fue más fuerte que los gritos. En *El límite de la justicia*, cada detalle tiene peso… y consecuencias 💣 En el instante en que el reloj tocó el suelo, todos contuvieron el aliento.